Llena está la Sagrada Escriptura del cuidado que devemos poner en velar; y de los daños que nos puede causar el dormir; Christo Nuestro Señor nos lo enseñó en diferentes ocasiones; ya en la Parábola del ladrón, que escala la casa a media noche; ya en las Vírgenes, que esperan al esposo; ya en los siervos, que aguardan a su Señor; porque qualquiera cuerdo, y temeroso de Dios deve desvelarse en ir cada día aprovechando en su profesión, para que al fin de la carrera desta vida, no le diga el Señor lo que a los Hebreos: «Quando, aviades de ser Maestros, tenéis necessidad de que os enseñen los primeros rudimentos»... (Fragmento)