La Tradición Cervantina en Cuba

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Juan J. Remos

Desde que viene el Quijote a nuestro continente en los albores del siglo XVII, burlando las Leyes de Indias, que prohibían pasar de la Península a nuestras tierras «libros de romances de historias vanas o de profanidad, como son de Amadís e otras de esta calidad, porque éste es mal ejercicio para los indios, e cosa en que no es bien que se ocupen y lean»; desde que el máximo libro de España se filtra en nuestro inmenso solar, porque, como apunta Rodríguez Marín, «algún viajero lo llevase solapadamente sobre su cuerpo o entre otras mercaderías», viene con él, aunque así subrepticiamente, el legado precioso que contiene la suprema expresión de armonía y propiedad, de donaire y belleza, de uno de los dos grandes elementos de cultura traídos por los conquistadores en su hazaña epopéyica... (Fragmento)