Se me antoja pensar que Nietszche pudiera dejarnos ver entre sus líneas la actitud del niño que aún no está “atrofiado” por el sistema educativo. Y quisiera recuperar esa actitud, para no sentarme delante de un computador con el vientre hundido y el cuerpo inclinado, pues sé que quienes van a leerme lo primero que han de mirar, para juzgar el valor de lo que escribo, es si aún me ven andar y si danzan y trepan mis palabras como lo hace este espíritu que duda, pues no es de un hombre de ciencia... (Fragmento)