La tortuga pone a prueba la lógica de Alquiles, mientras recorren lentamente el infinito.
La paradoja de Aquiles y la tortuga nace con Zenón de Elea (discípulo de Parménides, inventor de la dialéctica), una aporía que en siglos continúa ejerciendo efectos opuestos de refutación o demostración en tanto se trata de una falacia matemática. Por ello, tal vez, preferimos con Carroll su faz irónica.