Con una actitud seguramente inspirada en Gustavo Adolfo Bécquer, cuyo influjo en la poesía silviana es decisivo, y por primera vez en la poesía colombiana, en más de una docena de poemas y en multitud de textos en prosa, Silva se ocupa de la poesía en sí de una u otra forma, definiendo lo que él considera que es su esencia, reflexionando sobre su elaboración, sobre su forma y su contenido, sobre su tono, sus temas, sobre la posición y función del poeta, incluso ironizando sobre ciertos aspectos de la figura intelectual de éste. Así, pues, también en este aspecto, Silva es nuestro primer poeta moderno, sin lugar a dudas.