Se trata de un breve ensayo que parte de la consideración de que la conocida narración de Kafka (considerada por diversos autores como una novela corta) es atribuible a las inquietudes que produjeron el movimiento expresionista en las primeras décadas del siglo XX y que encaja en algunas de las características que lo definían. Entre esas características, Leopoldo La Rubia destaca la libertad creativa, la extrema complejidad de la narración, la mezcla de realidad y ficción, la reivindicación de lo natural así como la presencia de mundos paralelos.