Ponen el Don Quijote de Cervantes al lado de los libros más insignes de todos los tiempos y naciones, considerándolo no sólo como sobresaliente obra nacional, sino como una de las obras pertenecientes al género humano, y apareando a su autor con el que escribió la más grande de las epopeyas antiguas, con el autor de la Divina comedia y con el primero de los trágicos modernos. Este dictamen de la crítica tiene en favor de Cervantes un lado que lo enaltece de manera singular, aun respecto de esos otros ingenios gigantescos, pues si bien es cierto que su libro cede el paso, en muchos sentidos, a las obras maestras de Homero, Dante y Shakespeare, las vence y supera en punto de popularidad... (Fragmento)