Hay personas que tienen un corazón compasivo. Sufren con el dolor ajeno y hacen lo que pueden para aliviarlo. No reparan si están ayudando a un amigo, a un hermano o a un desconocido; simplemente ayudan en lo que está a su alcance.
Los que dan sin esperar nada a cambio, los que viven cultivando un corazón bueno, los que encienden su espíritu con las sonrisas de sus hermanos, son personas afortunadas que cada día aprenden más, que cada día saben vivir a plenitud.
Esta historia te mostrará el camino que recorre un corazón compasivo, y las alegrías, dolores y sorpresas que le aguardan felizmente.