En el rancho con nomenclatura de inconfundible olor de santidad pueblerina y rico en pobreza de la buena, el número 21, es la morada esplendorosa, sentimental, romántica y emotiva, de un joven que arrasó a la indiferencia, doblegó a la injusticia, venció a la imposibilidad física y abrió su corazón a la poética, con fe inquebrantable y decisión de hierro, para llegar a sus 20 años de edad a iluminar las habitaciones de su imaginación con hermosos, sensitivos y emotivos versos cuya calidez de terciopelo, grifan la epidermis.
Allá, en el Café Madrid, otra terminal de ilusiones y viajeros de las dinosáuricas locomotoras con su emotiva carga humana, ahora zona de transeúntes de cruel extrañamiento, vive Fabián Vargas Páez, quien sacudió el polvo terroso de la iniquidad para ascender a los estadios y efluvios de las diosas de la poesía.
En esta, su primera incursión de la palabra mágica, exalta y añora al ángel de su desbordante inspiración: la mujer, hecha altar de sus devotos sueños de amor juvenil, llevando en su estro a la naturaleza, como testigo de su alto vuelo poético.
Hernando Loayza Camargo.
Periodista-Escritor.