Al usar los términos Economía, económico, etc., sabemos bien que hacen relación a algo material, a algo de la Naturaleza, pero no exclusivamente de ella, sino a la par del Hombre, que mediante su cuerpo comunica y mantiene esencial unión con aquélla. En segundo lugar, es igualmente indudable que lo que llamamos necesidades, bienes, problemas económicos, etc., compone un todo, dentro del cual se dan aquéllos y otros elementos, constituyendo un organismo; y que, al lado de este orden u organismo, observamos otros que a su vez forman con aquél otro más comprensivo, a que llamamos sociedad. Y por último, si observamos todos estos órdenes sociales, vemos que cada uno de ellos, lo mismo el científico que el religioso, el económico que el moral, etc., corresponde a algo de la naturaleza humana, en la que tienen su origen y su raíz todos ellos. La exigencia, pues, que de aquí nace, es la de determinar este orden económico, dentro del cual pensamos necesariamente que se ha de dar el objeto de la Economía política, comenzando por investigar el fundamento que ha de tener en la naturaleza del hombre, y viendo después cómo se constituye, formando parte del todo social.