Dianas Tristes, obra escrita a los 22 años es publicada en su primera edición en Barranquilla en 1905. Este es el testimonio de Otero D'Costa como combatiente de la Guerra de los Mil Días.
Lo que sorprende en ellos, además del buen suceso de la prosa y la belleza conmovedora del testimonio, es que el autor haya logrado tomar distancia suficiente frente a lo narrado, al punto de conseguir dar a estos relatos, que aún huelen a pólvora, y están todavía estremecidos por los ayes de los moribundos y el impacto de las descargas, el suave tono neutro y condescendiente de una instantánea suavizada por tonos casi dulces, por el respeto al contrario, por la comprensión tácita de los motivos del otro, por el homenaje al valor de los enemigos mutuos, por la hidalguía de una guerra donde caer era honor.