Si de resumir se tratara, diría que en Felisberto encuentro la sublimación de lo absurdo, que él hace uso de lo fantástico sin necesidad de utilizar los elementos fantásticos, pues lo suyo está en la cotidianidad; pero entonces te topas con otros textos donde los protagonistas son personas... digamos “peculiares”, como él mismo, y donde la narración es tan normal que parece salirse de su línea. Pero no. Te confías, y luego ocurre.