El método de la historia novelesca en mitad de un hecho histórico le sirve a Galdós, entre otras cosas, para decir lo que piensa del acontecimiento que relata sin necesidad de sermonearnos. Gabriel de Araceli sale de Madrid en este sexto volumen de los Episodios Nacionales y deja a un lado su protagonismo.
El caso es que en Zaragoza Galdós lleva esta idea a su máxima expresión. El grueso de la novela es una locura de cadáveres y cañonazos. La ciudad queda reducida a escombros y en ningún momento se contempla la menor esperanza de que pueda ser de otro modo. Pero claro, "Zaragoza no se rinde", dicho casi al final de la novela, con la carga de pólvora y amarga ironía que nos ha planteado el tétrico espectáculo de la resistencia. Esto es lo que se encarga de contar la historia novelesca.