La verdadera historia de nosotros no está en los anaqueles de la oligarca prensa, ni en la comprada pluma que desde siempre ha venido ocultando el dolor del indio y del campesino; nuestra historia está escrita con sudor, lágrimas y versos, en los arañados surcos de la comarca, que son el verdadero libro de la vida; historial que se guarda en el caney del alma, en la espera cierta que la generación que viene, si arranque el grito de rebelión guardado y conduzca a estos pueblos a superior destino.