Como poeta satírico, poseía el secreto de la rima y nunca se le pudo imputar un ripio; cultivó un tipo de poesía humorística, bienintencionada, sin complicaciones ni pretensiones, muchas veces de circunstancias, y su prosaísmo es franco porque no tiene las ambiciones de uno de sus modelos, Ramón de Campoamor.