Los Septimazos de Adriana Llano Restrepo se muestran como esa intención de decir algo más allá de lo propiamente explícito. Son, de alguna manera, meta-escritos, que requieren de molienda y expansión en el espacio y en el tiempo, a pesar de su fácil digestión y sus atractivos formulismos. Sus columnas no terminan, por lo tanto, en el punto final.
Alguna vez le preguntaron a Voltaire cuál era el mejor estilo para escribir. Contestó: Cualquiera, menos el aburrido. Adriana Llano Restrepo es volteriana en ese sentido. Sus artículos son, además de lúcidos y penetrantes, un espléndido divertimento. Ella se ha revelado con sus escritos como un oasis en medio de la marejada semanal.
Juan Gabriel Uribe Vegalara